El otoño siempre ha sido una época de cambios: bajan las temperaturas, aumentan las lluvias y las viviendas, comunidades y empresas comienzan a prepararse para el invierno. Sin embargo, en los últimos años estamos viviendo otoños más suaves y temperaturas más elevadas durante más tiempo, una tendencia relacionada con el cambio climático que también puede influir en el comportamiento de algunas plagas.
Por eso, el mantenimiento preventivo frente a plagas cobra cada vez más importancia. No se trata de esperar a encontrar cucarachas, roedores, hormigas o insectos de la madera, sino de anticiparse a las condiciones que pueden favorecer su aparición.
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¿Por qué el otoño es un momento clave para prevenir las plagas?
Cuando llega el frío, muchos insectos y animales buscan refugios más protegidos, cálidos y con acceso a alimento y agua. Si las temperaturas exteriores se mantienen suaves, este proceso puede producirse durante más tiempo y algunas especies pueden mantener su actividad.
En viviendas, comunidades y negocios de Bilbao y Bizkaia, pero también en Gipuzkoa, Álava, Navarra y Cantabria, es especialmente importante revisar aquellos puntos que durante los meses de verano pueden haber pasado desapercibidos.
Grietas, huecos, zonas húmedas, almacenes, falsos techos, cuartos de instalaciones o accesos al edificio pueden convertirse en puntos de entrada o refugio.
Las plagas que conviene vigilar durante el otoño
El control de plagas no debe limitarse a actuar cuando aparece una infestación. El otoño es un buen momento para revisar instalaciones y detectar indicios tempranos de actividad.
Entre las plagas que pueden requerir especial atención encontramos:
- Roedores, que buscan refugio y alimento en el interior de edificios.
- Cucarachas, especialmente en zonas con humedad, calor y acceso a alimentos.
- Hormigas, que pueden aprovechar pequeñas entradas hacia viviendas y locales.
- Termitas y carcoma, cuya presencia en elementos de madera puede pasar desapercibida durante mucho tiempo.
- Chinches, que pueden seguir presentes después de los desplazamientos y viajes del verano.
La detección temprana permite actuar antes de que el problema aumente y resulte más complejo de controlar.
Mantenimiento preventivo: mucho más que aplicar un tratamiento
Un buen programa de mantenimiento preventivo de plagas comienza con una revisión de las instalaciones.
Es importante comprobar posibles puntos de entrada, sellar grietas y huecos, revisar zonas húmedas, mantener una correcta gestión de residuos y controlar aquellos espacios que puedan ofrecer alimento o refugio.
En empresas, comunidades de propietarios, establecimientos y viviendas, además, contar con revisiones periódicas permite identificar cambios en la actividad de las plagas antes de que sean evidentes para los usuarios.
La prevención también permite adaptar las actuaciones a cada instalación y evitar tratamientos innecesarios.
El clima cambia y la prevención también debe hacerlo
No significa que todas las plagas vayan a aumentar automáticamente por tener otoños más cálidos. Cada especie responde de manera diferente a la temperatura, la humedad, la disponibilidad de alimento y las condiciones del entorno.
Lo que sí está cambiando es la necesidad de observar estos factores y adaptar las estrategias de sanidad ambiental y control de plagas.
En Euskadi, donde las condiciones de humedad y las temperaturas moderadas pueden favorecer determinados problemas, la prevención debe mantenerse durante todo el año, no únicamente en los meses tradicionalmente considerados de mayor actividad.
Anticiparse es la mejor estrategia
Esperar a encontrar una plaga para actuar puede significar que el problema ya esté avanzado. Por eso, el otoño es un momento ideal para revisar, detectar y corregir posibles riesgos antes de que llegue el invierno.
En Insec Sanidad Ambiental trabajamos en control de plagas y mantenimiento preventivo para empresas, comunidades y particulares en Bilbao, Bizkaia, Álava, Gipuzkoa, Navarra y Cantabria, adaptando cada programa a las características de la instalación.
Porque prevenir no significa esperar a que aparezca una plaga. Significa conocer los riesgos, detectar las señales y actuar antes de que se conviertan en un problema.



