¿Siguen siendo peligrosas las termitas en invierno?

La llegada del frío hace que muchos propietarios respiren un poco más tranquilos pensando que las plagas dan un respiro.

Pero, cuando hablamos de las termitas, la historia no es tan sencilla.

Por eso mismo te vamos a contar cuál es el panorama real para sacarte de dudas y aconsejarte qué hacer si quieres proteger tu inmueble durante los meses de invierno.

Vamos a ello…

¿Qué pasa con las termitas en invierno?

En invierno bajan las temperaturas y eso afecta a los insectos de sangre fría como termitas: su metabolismo se ralentiza, se mueven menos y muchas de sus funciones quedan reducidas.

Sin embargo, esto no significa que desaparezcan.

Incluso en condiciones más frías, pueden seguir activas dentro de estructuras protegidas (como un sótano, una vivienda bien climatizada o una zona con humedad) donde encuentran condiciones más “apetecibles”.

En climas templados o en construcciones que sirvan como protección, la reducción de actividad puede dar una falsa sensación de seguridad. Por eso, aunque el “enjambre” típico se concentre en primavera, en invierno la colonia sigue funcionando, aunque de forma más lenta.

Por tanto, afirmar que las termitas “hibernan” es incorrecto: simplemente disminuyen su ritmo, pero siguen representando un riesgo para la madera, vigas, tabiques o mobiliario que tengan celulosa.

¿Por qué el invierno no elimina el peligro para tu propiedad?

Cuando las termitas encuentran el interior de una vivienda, el frío exterior deja de ser un freno.

El calor del edificio, la presencia de madera y el cobijo permiten que la colonia subsista.

Además, en invierno los daños tienden a pasar más desapercibidos porque hay menos “movimiento visible”: menos tubos de barro a la vista y no hay vuelos nupciales, por lo que muchas veces la alerta llega demasiado tarde.

Otro factor: la humedad interior se puede incrementar por calefacción central, condensación, mala ventilación. Esa combinación puede favorecer a las termitas incluso en tiempos fríos.

Por tanto, la vivienda “cálida + madera + humedad” sigue siendo un objetivo atractivo.

Si creías que el invierno era tranquilizador, es momento de cambiar ese chip: hay que seguir atento.

Señales de alerta para detectarlas antes de que sea tarde

Detectar termitas no es fácil, especialmente en invierno cuando no “se muestran”.

Pero hay ciertas pistas que puedes comprobar de manera fácil.

Por ejemplo: la madera que al golpearla suena hueca, los rodapiés que parecen blandos, o puertas y marcos que no se ajustan bien.

También presta atención a zonas donde la madera está en contacto con el suelo o con estructuras húmedas: vigas enterradas, tablones viejos, cajones olvidados.

Otra señal: ver alas de termitas, aunque esto es más típico en épocas de vuelo (más cálidas como la primavera) pero su descubrimiento en interiores en invierno indica que hay una colonia. Y también puedes vigilar si hay pequeñas grietas en paredes o zócalos por donde puedan entrar, o si encuentras túneles de barro en cimientos o alrededor de carpintería.

No esperes hasta la primavera para actuar. Y recuerda: una detección temprana disminuye los costes de reparación y tratamiento.

Cómo proteger tu inmueble de termitas en invierno

Para que no te pillen desprevenido, aquí te decimos qué puedes hacer ya mismo.

  • Primero: controla la humedad en los espacios de madera. Ventila bien, evita acumulación de agua, revisa desagües y zonas de contacto suelo-madera. Menos humedad = menos confort para termitas.
  • Segundo: revisa los puntos de acceso. Sella grietas, separa la madera del suelo o muro, evita que haya palés, troncos, restos de carpintería junto al edificio.
  • Tercero: apuesta por un plan profesional de inspección y tratamiento preventivo. En invierno pueden realizarse barreras y cebos con eficacia, incluso cuando la actividad “visible” es menor. Dejarlo para “cuando haga buen tiempo” es un error.
  • Cuarto: mantén un registro: cada seis o doce meses revisa los espacios menos visibles (sótanos, áticos, garajes) con buen fogueo visual o profesional. Las termitas no hacen ruido ni “gritan”, así que tú tienes que poner los ojos.

¿Cuándo es el mejor momento para actuar y con qué intensidad?

Muchos creen que la primavera es el “único momento” de actuación, pero la realidad demuestra que el invierno es tan válido como cualquier otro para medidas preventivas o correctivas.

Como vimos, la actividad es menor pero no nula, y aprovechar este período te puede dar ventaja.

Si esperas a la primavera es posible que la colonia ya haya crecido, haya túneles más extendidos y el daño sea mayor.

En cambio, en invierno puedes hacer intervención en “modo mantenimiento” o “modo vigilancia”.

Para tratamiento activo (cuando ya sospechas problema), no esperes a que se reactive todo: llama a una empresa especializada y solicita diagnóstico inmediato. En muchas zonas, las plagas de termitas están entre las principales amenazas estructurales de viviendas

La intensidad del tratamiento varía en función del tipo de madera, de la estructura del edificio y del entorno.

Recuerda que un mantenimiento preventivo sencillo cuesta mucho menos que una reparación mayor.

Aleja las termitas de tu hogar en invierno con Insec

Vale, ya sabes que sí: las termitas siguen siendo peligrosas en invierno.

No con el mismo ritmo que en verano, pero siguen activas.

Y tú no puedes quedarte de brazos cruzados.

Si tienes madera, contacto suelo, humedad o espacios poco ventilados, debes actuar.

No dejes para luego lo que puedes revisar hoy.

Contacta con nuestros especialistas en control de plagas para que evalúen tu situación y definan un plan. Cada inmueble es diferente. Hazlo antes de que el daño se acentúe, te cueste más y genere problemas estructurales.

Para conocer más, pedir un diagnóstico sin compromiso o iniciar un tratamiento adaptado a invierno, contacta con profesionales de Insec aquí.

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